viernes, 27 de mayo de 2011

Corriendo carreteras hechizadas



En esos días que mas que santos parecen de diversión y corrupción, solía cada año pasármelos junto a mi familia en casa de mis abuelos paternos, en el proyecto 2c de Azua, allí íbamos el miércoles o jueves santo desde que tengo uso de razón, a excepción de hace cuatro años (2007) cuando en esos días me fui a una jornada vocacional en un convento de mojas del corazón de Jesús, al año siguiente (2008) para reanimar ¨mi vocación¨, volví a irme pero esta vez fue toda la semana santa en convivencia con las monjas en Peralvillo, municipio de Monte Plata y la Romana, la experiencia fue satisfactoria, en esos días presencie una paz interior que no sabía que podía existir en mi.

En el 2009 todo volvió a la normalidad fuimos al mismo campo como de costumbre, a compartir en familia, ir a la playa comer habichuelas, pescado etc.; al año siguiente(2010), por la pérdida de mi abuelo paterno mis padres no tenían ánimos de ir al campo entonces mi mami decidió que pasáramos esos días en un resort en Juan dolio, allí mis hermanos y yo nos divertimos muchísimo, aunque en algunos momentos se nos olvidaba que era Semana Santa como a la hora de ir a la disco y era ahí cuando estaban papi y mami para recordarlo.

Este año por decisión propia, elegí a Pedernales como mi destino en la Semana Mayor, pues una de mis mejores amigas es de allá y había vuelto a vivir al referido lugar después de diez años fuera de allí, entonces considere que este tiempo era el indicado para ir a visitar a Paloma y fue cuando lo consulte con mi madre quien me dio su autorización si papi me dejaba, luego ambos aceptaron, y el miércoles Santo a las 5:40 me dirigía a la parada de Pedernales, pero no fue hasta las 8:00 cuando salimos de la capital.

Había escuchado por voz de mi padre, mi amiga y amigos, y conocidos que habían ido, que era un trayecto largo, supuestamente ¨como seis horas de camino¨, no fue hasta que corrimos y corrimos carretera que comencé a inquietarme y a preguntarle al señor que estaba sentado junto a mi ¿Cuánto falta? ¿Ya estamos llegando? Y él me contestaba si ya casi estamos llegando, ¨falta como hora y pico¨.

Fue cuando comencé a ver esas hermosas vistas al mar desde las afueras de Barahona hasta paraíso que empecé a relajarme y olvidar el tiempo, que era lo que menos me importaba observando esas bendiciones de la naturaleza, y confirmando que realmente el sur, no era solo guasábaras y cactus, que existían lugares como Bahoruco, donde te daba la impresión de estar en un paraíso terrenal.






Luego de pasar Enriquillo y Oviedo, me encontraba en Pedernales a las 2:30 de la tarde ósea que el viaje fue más largo de lo que me habían dicho. Quizás por las paradas que hicimos o por la lentitud del chofer. A mi llegada mi amiga Paloma fue a recibirme y de inmediato nos fuimos al negocio de su mama, allí comimos y charlamos un rato, luego fui con ella a su casa y hacer algunos mandados.

Ese día en la noche me quede con la mama de Paloma porque esta le tocaba trabajar de noche por los días festivos en cemento andino donde labora, como a eso de las 10:00 callo un aguacero mientras me encontraba en la cafetería de doña Ana(madre de Paloma) según los moradores del lugar hacia 6 o 7 meses no llovía, según la mama de Paloma, seguro era por mi visita, que cosas.

Al día siguiente Paloma y Yo nos levantamos temprano y tomamos un bus con destino a paraíso a ver a los hermanos de esta, y luego a San Rafael para más tarde ir a los Patos, y así sucedió todo; nos divertimos mucho en cada parada y mas porque para mí eso era desconocido, comimos nos tomamos fotos compramos algo de artesanía de la zona, nos relajamos un poco la vista con algunos visitantes y así por el estilo. Decidimos solo bañarnos en los ríos porque las playas desde San Rafael a los Patos son sumamente peligrosas para quienes no saben nadar pues son hondas y con mucho oleaje.

Luego de haber recogido algunas piedras de colores y comprar una cartera en los Patos decidimos volver a casa (pedernales) como a eso de las 4:30pm, sucede que no pasaban vehículos para Pedernales y decidimos irnos como a las 5:30pm hasta Oviedo y de ahí ver que hacíamos, sucede que llegamos a dicho lugar casi a las 7:00pm y no pasaba nada para Pedernales, fue cuando paso un cliente de la empresa donde trabaja mi amiga y le ofreció llevarla, pues me han dicho no te montes con desconocidos pero como faltaba más de una hora para llegar y no pasaban autobuses nos montamos.

En el camino el conocido de Paloma iba contando sus logros en la vida, hasta que dijo que era brujo y nosotras nos reímos, y él para confirmar lo que había dicho nos dijo algunas cosas de la vida de cada una y que él podía solucionar nuestros problemas con ¨sus seres¨. Cabe decir que jamás nadie me había dicho cosa igual ni siquiera había consultado gente que trabajara magia negra porque no creo en esas cosas o pienso que son mal habidas. Pues casi llegando a Pedernales el dijo que si mas tarde podíamos ir a bailar a una de las discotecas locales y al rato insinuó tener algún interés en mi, disque por el color y perfil.

Llegamos sanas y salvas gracias a Dios, de inmediato procedí a contarle a la madre de paloma lo que había ocurrido en el camino y que quien nos llevo era un brujo, ella que es evangélica respondió diciendo que en Oviedo hay muchos practicantes de hechicería o brujería.

Luego paloma y yo nos arreglamos para salir pues le aviamos aceptado la invitación a Wilson quien nos llevo, fuimos a cenar y luego a bailar, como a eso de las 11:30 el decidió irse porque iba de vuelta a Oviedo pero nosotras nos quedamos.

Como por casualidad o porque el mundo es muy pequeño me encontré en ese lugar con Miguel un amigo de la universidad, allí compartimos un rato; a eso de las doce de la noche llegaron los militares para que apagaran la música y se acabara la fiesta pues ya era viernes santo.

Como un pueblo corrupto al fin, tenían una fiesta programada a esa hora cerca de un puente saliendo del pueblo, para los que querían seguir la parranda, miguel y su primo también iban y nos invitaron pero cuando ya íbamos de camino nosotras decidimos irnos a descansar pues había sido un día agotador y además era viernes santo.

El viernes hicimos las habichuelas y pasamos el día tranquilo en la playa y el pueblo. Al otro día temprano tenía que irme esta vez con destino a Azua donde me encontraría con mi padre y familiares.

El camino se hizo más tedioso para mí porque estaba cansada de tanto andar en carretera en esos días, cuando llegue a Azua estaba papi feliz de verme bien después de andar por ahí sola; mis tías tenían un viaje programado para la playa y no me quede a descansar, me fui pero allí si me acosté hasta que nos fuimos.

En resumidas cuentas la semana santa o semana mayor es un tiempo de recogimiento, ayuno y penitencia, pero para muchos es una semana de vacaciones y disfrute. Debo admitir que mis mejores Semana Santa fueron cuando me fui de convivencia con las monjas y este año que la pase bien independiente y muy lejos de casa.


Romy P. Cabral


Mat: 100084509


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