jueves, 5 de mayo de 2011

Semana Santa 2011




Elvin Richard Hernández
DD-9648


Cuando me trasladó a 17 años atrás de mi existencia, pero en especial a la época de semana santa, recuerdo que siempre era una semana donde mi abuela por su fe de cristianismo y con quien me críe nos prohibía ciertas cosas tales como: hablar alto, comer carne, ir a la playa.

Además, nos decía que los viernes santo no se podía barrer las casas, así como cortarle alguna ramita a un árbol, decir palabras obscenas; así fue mi semana mayor hasta el año 2006. A prendí de esa experiencia primero ir a la iglesia; segundo, nunca salir de casa a pesar de que en mi pueblo, hay playa.

Me llegan a los pensamientos de aquellas décadas que le ayudaba a mi tía y mi abuela hacer las habichuelas con dulces, tradición que persiste en mi familia. La que nunca veía en esa fecha era a mi madre porque llegaba tarde y se iba súper temprano, mal pensados a trabajar.

Los días que estábamos en la escuela escuchaba o comentaban mis amigos que en esas vacaciones irían a la playa, al río o vendrían familiares del exterior del país, así como de las principales ciudades de la República.

Luego de pasar varios años, si mi memoria no me falla, para el 1999 por solicitud de mi tía, (vecina) le comenta a mi abuela que vallamos a la playa, para el colmo el mismo viernes santo, cosa que mi abuelita no le gusto mucho la idea hasta que la convencimos y aceptó de alguna manera ir con nosotros hacia la playa, nosotros como muchachos al fin íbamos felices, el detalle es que no sabíamos con que nos encontraríamos en la playa… cuando llegamos a la playa estero balsa que en ese tiempo era la más famosa y visitada de mi pueblo me en contre con muchas personas juntas que nunca en mi vida había visto.

Esa fecha la primera vez que fui a la playa en una semana santa… con el pasar de los años para mediados del año 1999 decido mudarme a la ciudad de Santo Domingo, cosa que me quedo pasando la semana mayor de ese año en la capital, y si les cuento fue la peor de todas porque al residir con personas de X estatutos social y no asistir a lugares frecuentados por muchas personas decidimos quedarnos en casa.

Salimos a comer y me percate de que en la ciudad no había casi nadie… estaba desolada. Primera vez que veía la ciudad en esas circunstancia.

Luego en el 2001 cuando estaba en octavo de básica, me hice súper pana de las hijas de la maestra de matemáticas, por cierto estábamos en el mismo curso, ahí experimente una semana en paz, nos incluimos en la pastoral juvenil y pasamos la semana santa en la iglesia, mientras que el pueblo estaba en gozadera. Eso sucedió hasta el 2003.

Para la del 2004 ya estaba en el bachillerato y nos reunimos un grupo de amigos y decidimos que la próxima semana santa no las gozaríamos a todo dar; así fue ya para ese tiempo era un adolescente que buscaba nuevas experiencias, cosas que nunca me lo impidieron en mi casa, fue una decisión en la que nos reunimos en una de las llamadas casetas con mis amigas a disfrutar y a tomarnos unos tragos sociales.

Para la del 2005 y 2006 ya estaba en cuarto de bachiller y a la vez en promoción, ahí disfrutamos igual que la del 2004, las mismas personas exceptuando una de las compañeras que se había ido a vivir hacia Alemania. Nos dirigimos hacia una caseta desde media tarde hasta las 12 de la madrugada, cabe destacar que sólo hacíamos esos los viernes, sábado y domingo.

Una de las semana santa que me han encantado es la del 2007, primero ya estaba viviendo en Santo Domingo y estaba en la Universidad; segundo, residía con mis amigas y tercero desde la ciudad nos preparamos de cómo íbamos a llegar hasta como íbamos a concluír.

Para comenzar ese día llegamos jueves, depositamos las maletas en nuestras casas y como los coros se hacen en la playa, nos fuimos hacia allá hasta la madrugada de ese día… después el viernes nos emborrachamos recuerdo que éramos como 10 y estábamos tomando cerveza a pico de botella, también me recuerdo que nos metimos a bañarnos en la playa como a las 12 de la madrugada; el sábado siguiente fuimos a una fiesta bailable y después nos dirigimos hacia la playa… de la playa a la parada de la guagua que nos iba a traer.

Desde entonces cada semana santa ha sido mejor que la anterior, Casualidad del destino para la del 2008 aun viviendo con mis amigas, y una de ella en estado de embarazo, como a las 3 de la madrugada nos llaman vía teléfono (yo creía que era que estaba tarde para irnos) y era para darnos una mala noticia, Noticia que nos cambio la semana santa ese año… nos llamaron para decirnos que el hermano de mis amigas con quien vivía se había tenido un accidente y se había matado.

En vez de ir a disfrutar ese jueves santo como acostumbrábamos fuimos a un velorio, y luego a un entierro. Y así pasamos la semana de asueto sumidos en la tristeza por la perdida de ese ser querido.

Al año siguiente 2009 y 2010, siempre bajamos a Manzanillo un jueves santo desde que llegamos, hasta que regresamos a la realidad el domingo lo disfrutamos sin lugar a dudas. Tenemos alrededor de unos 5 años haciendo lo mismo, disfrutando y gozando nuestra semana santa.

Para este 2011 como acostumbro irme a visitar a mis familiares, mis amigos y reunirme a disfrutar, lleve unos compañeros de la universidad a mi pueblo, ya que no lo conocían le mostré nuestra historia y nuestras gentes, quedaron encantados. En tanto, que yo siempre estoy de rumba, tomando unos tragos sociales, compartiendo con mis amigas, comiendo mariscos, hablando con personas que te ven bien, y algunas cositas más (ustedes entenderán).

He gozado este año más que nunca, pero le he dado las gracias a Papá Dios por haberme permitido ver una semana santa más en mi vida…. Espero que la próxima sea mucho mejor, sólo me quedan los recuerdos en fotos de cada semana mayor supera la otra. Los invito a que visiten nuestra bahía les encantará.

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